¡No puedo incorporar un hábito saludable! 7 aspectos para lograrlo

Cuando iniciamos un proceso de cambio, generalmente nuestra vivencia presente tiene dos elementos básicos que son la incomodidad o inconformidad sobre lo que estamos experimentando y la ilusión hacia lo que deseamos de nuevo.

¿Pero crees que es suficiente? por mi experiencia y la mayoría de mis pacientes, he visto que se requiere algunos elementos más para que el proceso de cambio se produzca y mantenga. Y no sólo ésto sino que estos elementos tienen que tener un matiz especial que te contaré más adelante. Ahora nos centramos en los elementos.

A continuación detallaré algunos de estos elementos que son importantes a tener en cuenta y que se suman a los dos primeros: inconformidad e ilusión, aunque como te decía antes el secreto del éxito no está sólo en los elementos en sí.

Sensación de merecimiento: esto se refiere a esa sensación de estar dispuestos a recibir y dejar entrar lo nuevo a nuestro sistema de vida. Y esta disposición muchas veces está bloqueada por una sensación de no merecimiento. Pondré de ejemplo el caso de los supervivientes como les puede suceder a los niños que en su parto pierden a su madre, que sienten culpa por su muerte y debido a ésto no se sienten merecedores de algo mejor para ellos. Aunque muchas veces no hace falta tener experiencias tan fuertes como para no sentirnos merecedores.

Hacia algo más grande: es cuando aquel hábito nuevo que deseamos incorporar tiene, además de su objetivo específico, una relación íntima con un objetivo mayor en relación a nuestra experiencia como ser. Por ejemplo, deseamos incorporar el hábito del deporte, donde el objetivo específico es estar más fuerte y saludables y el objetivo mayor tiene que ver con tener una relación amorosa con nosotros mismos y con nuestro cuerpo.

Un paso acorde con nuestro crecimiento: sería como cuando el hábito que anhelamos incorporar es el paso siguiente a nuestra evolución y crecimiento. Es aquello a lo que estamos dispuestos a asumir, no tiene que ver con el hábito en sí sino de lo que nosotros mismos sentimos como lo siguiente y sostenible. Por ejemplo, si tenemos una alimentación a base de carbohidratos quitarlos de golpe puede ser un hábito difícil de sostener ya que está muy alejado de nuestro estado actual y ésto mismo para otra persona puede ser totalmente sostenible y necesario para producir el cambio.

El nuevo hábito está alineado a nuestras creencias: para que lo nuevo ingrese en nosotros y se instale tiene que tener el camino libre de bloqueos internos. Si una parte de nosotros cree que recibir lo nuevo va en contra de alguna creencia consciente o inconsciente o que nos traerá aparejado alguna emoción o situación adversa será muy difícil que se concrete. Por ejemplo, si hemos tenido una experiencia familiar donde mantenernos ocupados haciendo cosas todo el tiempo nos protegía de los gritos y la violencia de nuestros padres puede que entre en conflicto con querer incorporar el hábito de la meditación que implica un momento de tranquilidad y quietud, ya que nos sentiremos visceral e inconscientemente en peligro en la quietud.

Dar valor a cada paso: cada movimiento que realizamos hacia la incorporación del hábito es válida, tanto aquellos que nos hacen el camino más fluido como aquellos que nos bloquean haciéndonos replantear el recorrido y redireccionarnos.

Ahora que pusimos en la consciencia los elementos a tener en cuenta viene una de las partes más divertidas de este proceso de cambio.

El hábito nuevo y cada uno de estos condimentos necesitan ser revisados en su tono emocional, intencionalidad y creencias subyacentes.

Imagina que deseamos incorporar el hábito de la gratitud y el desde dónde es porque nos vemos muy egoístas y nos falta ser más agradecidos, es decir, el desde donde, aquello que me impulsa a querer incorporar este hábito es el auto-reproche y el hacia dónde tiene que ver con ser aceptados porque seremos mejores personas, por lo que ya involucramos aquí expectativas hacia los demás. ¿Cómo crees que será la experiencia de incorporación de este hábito nuevo?

Ahora imagina que deseamos incorporar el hábito de la gratitud porque cuando lo hemos vivido hemos experimentado una sensación de amplitud de nosotros mismos y el hacia dónde me dirijo con este nuevo hábito es hacia tener experiencias gratificantes para mi y con mi entorno. En este caso ¿cómo crees que será la incorporación del hábito?

Puede darte la sensación de mucho, en realidad, es un proceso que se da con naturalidad y todo junto, sólo es estar presentes en el proceso, preguntarnos el desde dónde y el hacia dónde e ir haciendo los ajustes que creamos necesarios.

Se trata de hacernos responsables del proceso de cambio y no vivirlo en automático poniendo el poder en las técnicas o en personas por fuera de nosotros.

Tener en cuenta el desde donde vibramos lo que pedimos, porque es lo que se nos proyectará en el afuera.

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