¿Cómo solucionar problemas? Comienza por darte cuenta

¿Cuántas veces nos ha pasado de estar en medio de un conflicto y que lo primero que se nos ocurre para solucionar el problema, son ideas de qué hacerle al otro para que cambie?

El foco de atención generalmente lo ponemos afuera, entonces pasamos muchas horas queriendo convencer al otro en lo que se equivoca. Y nos pasamos horas explicando al mundo lo infelices que somos por lo que nos han hecho.

Este es un círculo que nos deja en la queja, en la herida y en no transformar ni cambiar lo que deseamos experimentar.

El hábito del darse cuenta nos ayuda a salir de ese círculo.

El hábito del darse cuenta entrena a la conciencia a estar enfocada en lo que experimentamos y cómo lo experimentamos en el momento presente.

El reconocimiento consciente de lo que vivimos nos permite tener el poder de gestionarlo, cambiarlo o aceptarlo.

El darse cuenta de uno mismo, es el primer paso para cambiar, superar o gestionar lo que nos va sucediendo en nuestra vida cotidiana, el trabajo, los amigos, la pareja, los hijos, y demás.

Tomar consciencia pone luz a nuestros puntos ciegos, esos comportamientos o emociones que nos surgen de forma automática y reactiva, y que sentimos que son producto de las circunstancias sin darnos cuenta de cómo participamos nosotros mismos de su creación.

Abrimos nuestros ojos a nuestro mundo interno y nos damos cuenta de lo que sentimos y experimentamos nosotros mismos, y así podemos ver más claramente nuestros patrones automatizados, nuestros hábitos de relación y percepción del mundo exterior.

Para crear el hábito del darte cuenta va a requerir de nosotros algunas acciones conscientes:

  1. Que estemos presentes en nuestro presente. Para conocer algunos trucos que te ayudarán a estar presente haz clíc aquí.
  2. Que pongamos el foco en algo distinto a lo que estamos acostumbrados. Solemos creer que el problema viene de afuera por lo que es importante que cambiemos esa creencia y empecemos a dirigir la mirada hacia nosotros mismos, no como culpables sino como co-creadores de nuestra realidad. Nos enfocamos en nosotros y en la experiencia presente, registramos nuestras percepciones, sensaciones, emociones y pensamientos para tomar consciencia desde dónde estamos reaccionando y el para qué lo hacemos.
  3. Empezar a ver qué aportamos nosotros en la creación de la situación presente que estamos viviendo.
  4. Disponibilidad para mejorar o para el cambio interno.

Por ejemplo, en una situación relacional, enfocamos la atención en nosotros y nos damos cuenta que estamos experimentando, en ese momento, una sensación de vulnerabilidad y que sentimos que damos más que recibimos. Ahora percibimos qué hemos aportado a esta experiencia para que así suceda y tomamos conciencia que no hemos puesto límites ni dicho cuales eran nuestras condiciones en la relación. Y que poner límites nos da miedo porque podemos perder la aprobación de los demás. Por lo que ahora ya estamos dispuestos a trabajar en ese miedo y a aprender a poner límites.

Ahora, si en cambio, sólo consideramos lo externo que se nos presenta reaccionamos huyendo del otro, peleándonos con él o quedándonos sumisos y en posición de víctima desde la queja y el sufrimiento. Lo cual conlleva el riesgo de que nos volvamos a encontrar en la misma situación porque no hemos aprendido a transitar el miedo ni hemos aprendido a poner límites y menos a ubicar nuestras propias condiciones.

Si nos enfocamos en qué es lo que nosotros aportamos a la creación de la situación, nos damos la posibilidad del cambio, del aprendizaje y del propio beneficio constructivo.

Saber y darnos cuenta de que somos partícipes y co-creadores de nuestras propias situaciones conflictivas es la mejor noticia que podemos tener ya que sólo aquí hay posibilidad de cambio y esta posibilidad te lo dá el hábito del darse cuenta.

Sólo podemos cambiar aquello de lo que nos sabemos creadores o co-creadores.

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