Enamórate del nuevo hábito

A lo mejor esto te sonará un poco friki pero no te anticipes y espera que te cuente.

Cuando queremos incorporar un hábito nuevo existe un movimiento emocional que nos facilita el encuentro con lo nuevo y estoy hablando de una energía que nos ayudará a mantener activa la motivación y es la del enamoramiento pasional.

En la energía del enamoramiento se ponen en juego algunas sensaciones que son muy facilitadoras en el momento de incorporar el hábito.

Cuando estamos enamorados el camino del encuentro con esa persona es muy fácil, casi todos los bloqueos internos y externos o excusas, que antes funcionaban a la perfección, van desapareciendo. Por lo que te encuentras con esa persona estando cansad@, con poco tiempo, siempre tendrás un hueco entre una cosa y la otra y le dedicas ese tiempo. Tienes energía de más para hacerte presente en ese vínculo más allá de las circunstancias que estés pasando. Hasta te encuentras estando medio enfermo, no hay nada o pocas cosas que te pueden frenar al encuentro.

En la incorporación de un hábito el deseo del encuentro con esa práctica es una de las cuestiones más fundamentales que te ayudan a hacerlo cada vez más cercano en tu vida cotidiana. Cuando el deseo no es fuerte o está interrumpido por nuestras creencias, excusas y bloqueos o miedos, el hecho concreto de realizar el hábito se pone difícil.

En cambio si tenemos una actitud de motivación, si estamos enamorados de ese nuevo hábito te lo pondrás fácil ya que te apetece hacer aquello que te has propuesto incorporar, ya no pones tantas excusas, encuentras cualquier momento para practicarlo, tienes vía libre.

Este deseo de encontrarte te ayudará a superar tus propias creencias o creencias familiares. Te ha pasado de enamorarte de una persona que va en contra de todo lo que creías que sería lo correcto para ti y sin embargo no hay quien te pare.

El incorporar un hábito nuevo, generalmente, va en contra de muchas creencias propias y familiares, conscientes e inconscientes, así que tener la actitud de ir a por ello más allá de lo que siempre has creído es otra actitud facilitadora. En Smarthabits vemos a menudo, por ejemplo en el curso de meditación, que muchos traen la creencia de que estar quieto es malo, eres un vago, no eres productivo. Si utilizas la energía del enamoramiento te sentirás preparado a por lo menos, asumir el reto de probar qué es esto de estar quieto.

Otra de las cosas que nos pasan cuando nos enamoramos es que aunque no estemos físicamente con esa persona, ella está presente en nosotros, en nuestros pensamientos, en nuestras sensaciones. Y en un proceso de cambio de hábito el tenerlo presente aunque lo estamos practicando es fabuloso ya que no sólo le abrimos un espacio externo y de acción sino interno y de integración. Por lo que ya no necesitaremos alarmas para recordar que queremos ese hábito en nuestras vidas.

Otra cuestión que observamos en los cursos es la sensación de esfuerzo a la hora de practicar el hábito. Y te invito a recordar esos momentos en donde te has enamorado. Recuerdas cómo el tiempo era totalmente relativo? recuerdas cómo el resto del mundo desaparecía y estabas sólo tú y esa persona? recuerdas el placer que te daba?

Cuando incorporas un hábito y deseas y estas motivad@, la práctica no será un esfuerzo, será un gusto hacerlo y será tu momento para estar contigo mism@ y nada más.

Ahora, me dirás tú ¿y cómo me enamoro del hábito? Para enamorarte del hábito te proponemos que practiques el Método CREARE de Smarthabits.

Consciencia: es la consciencia de uno mismo, que abarca el darme cuenta el hacia dónde queremos ir y el desde dónde vamos hacia aquello que deseamos, es decir, objetivo y fundamentos. Cuando te enamoras hay valor en tí y en el otro. Desde este elemento toma consciencia del valor que te aportará el nuevo hábito (hacia donde) y reconoce cómo aumentará tu valor porque te lo mereces (desde donde).

Responsabilidad: es traer la consciencia de nuestra propia presencia con todas nuestras decisiones al proceso de cambio. Cuando te enamoras puedes reconocerte como el que ha decidido amar a esa persona y no que has seguido a lo que te decían otros, surgió de ti. En la incorporación del hábito siente como tú eliges ese hábito y lo vives a tu manera, desde una necesidad y deseo propios y no porque es lo que deberías hacer.

Empoderamiento: tú eres el protagonista, tú gestionas con tus herramientas internas y externas. En el enamoramiento desde tí mismo te vas abriendo a la relación a tu manera, con tus propios tiempos y formas experimentando el amor. Cuando incorporas un hábito verás que tú mism@ irás gestionando con tus propias herramientas cómo te irás relacionando con el hábito, tu entrega, tus tiempos, afrontando y experimentando esas nuevas sensaciones. Respeta tus tiempos y formas.

Acción: llevar hacia un movimiento concreto aquello que deseamos desde el pensamiento y la emoción. Cuando ya sabemos que estamos enamorados creamos acciones que nos lleven a concretar esa experiencia amorosa. Con el hábito es igual, si deseas algo crearás planes de acción para que esto se lleve a cabo y lo sostienes con gusto y no con esfuerzo.

Recompensa: es el reconocimiento de que soy el creador de mi presente por lo que merezco celebrarlo y ser premiad@ por mi implicación. Cuando llegas a tu casa después de ver a tu enamorad@ y tienes esa sensación de plenitud, de haberlo pasado bien, que has puesto todo de tí para que así sea. Para la incorporación del hábito es importante que te des ese espacio de reconocimiento de la acción y la experiencia lograda y que has sido tú el creador por lo que te mereces celebrarlo.

Establecimiento: es la integración del hábito, porque lo hemos elegido, que sea parte natural de nuestra vida cotidiana. Cuando la pareja se integra en la propia vida surge una sensación de confianza y plenitud. Cuando integras un hábito reconoce la sensación de la naturalidad en el vínculo con ese hábito y de satisfacción del resultado.

Cada uno de estos elementos del método aumentará tu motivación hacia el nuevo hábito y te garantizará el éxito de su incorporación con ligereza.

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