Integrando hábitos con ayuda de 2 arquetipos: El Padre (1)

Duración de lectura aproximada: 3-4 minutos

En publicaciones anteriores (pica aquí para acceder al primer post de la serie) os hacíamos una introducción a lo que son los arquetipos en relación al comportamiento de los seres humanos y hoy queremos exponeros el arquetipo Padre.

Antes de nada aclarar que los arquetipos contienen una polaridad en sí mismo y se pueden ver desde dos polos o puntos de vista opuestos: uno positivo o amoroso y otro negativo o no-amoroso.

Expondremos brevemente el polo negativo del arquetipo pero nos enfocaremos principalmente en el positivo como referente del que podemos tomar comportamientos e integrarlos en nosotros para nuestro beneficio.

El arquetipo Padre

Todos tenemos un padre físico (o alguien que haya asumido este rol) con el que usualmente hemos convivido de pequeños y en este caso, es en él en el que usualmente depositamos el referente del arquetipo Padre.

Sin embargo esto conlleva tener una serie de expectativas hacia nuestros padres que posiblemente no sean totalmente cumplidas. Nuestros padres físicos son seres humanos y como tales tienen sus virtudes y sus defectos. Es muy difícil que puedan representar un arquetipo en toda su plenitud.

Una manera sana de usar los arquetipos es conocerlos y  al mismo tiempo poner el referente dentro de nosotros mismos, es decir integrar en nosotros mismos los comportamientos del arquetipo Padre, especialmente las actitudes que más necesitamos en el momento de vida o para el problema en que nos encontramos.

En realidad todos tenemos potencialmente en nuestro interior las cualidades del Padre pero a veces tenemos que proactivamente despertarlas, fomentarlas o armonizarlas en nosotros para así poder hacer uso de ellas de manera equilibrada en el camino de nuestra auto-realización.

¿Cuales son las cualidades del arquetipo padre?

Desde el polo negativo o no-amoroso el arquetipo padre suele tomar un rol tiránico, abusador, inmoral, frío y distante o ausente. Se comporta como un dictador que impone su voluntad para su único beneficio. Puede mostrarse violento, insensible, incoherente, confuso, despótico, injusto etc.

En su versión positiva o amorosa, el arquetipo Padre tiene varias cualidades que son de gran beneficio en la consecución de nuestros propósitos.

El Padre en positivo da orden y dirección. El Padre en nosotros sería un guía interior, que nos ayuda a ponernos objetivos, a crear planes y a darles estructura. En este sentido nos da energía hacia el exterior, impulso y entusiasmo para la consecución y concreción real de nuestros propósitos. A través acciones concretas y tangibles, de nuestro poder de decisión y disciplina nos ayuda a manifestar lo que elegimos.  Y por todo esto está relacionado con todo lo que hacemos y con lo que logramos materializar. Una falta de capacidad para materializar nuestros objetivos haría visible una deficiente integración del arquetipo Padre.

Otra cualidad del arquetipo padre amoroso es su capacidad de protección. El Padre amoroso protege con justicia y honor, especialmente a los más necesitados de ello. Tener esta capacidad de protección bien integrada significa que también somos capaces de proteger nuestros planes, nuestros sueños y por supuesto a nosotros mismos, esto es, no ponernos en peligro o en situaciones de riesgos, cuidarnos y respetarnos. Por el contrario la falta de referente paterno, podría llevarnos al descuido de uno mismo y a ponernos en situaciones que nos perjudican.

Esta cualidad de protección está íntimamente ligada con otra capacidad del Padre que es la de poner límites apropiados y saludables. Un ejemplo es saber decir “no”, poner cierres y cortes de manera rápida e incluso categórica tanto en relación a saber finalizar un trabajo que ye está listo, como a saber poner cierres en situaciones no beneficiosas, como puede ser un abuso o en el caso de caer en dependencias, emocionales o de sustancias adictivas. No saber decir que “no”  es un indicador de que tu Padre interior está débil y que necesitarías reforzarlo para tu propio equilibrio y salud.

El padre también incluye el aspecto proveedor de recursos materiales a la familia. Si tienes la capacidad de proveerte a ti mismo de una vida cómoda para ti y tu familia es indicativo de que tu Padre Interior está bien instalado.

Un Padre bien integrado también representa la autonomía personal, la integridad y la seguridad en uno mismo. Llevar el referente del padre hacia nosotros mismos conlleva entonces despertar y reconocer en nosotros las capacidades de auto-liderazgo y auto-disciplina en cualquiera de los propósitos que nos pongamos.

Por el contrario llevar una actitud laxa y pasota, sin claridad ni compromiso, será indicativo de una carencia de arquetipo padre en nosotros.

¿Como elegir los comportamientos que elijo activar y/o que elijo desactivar en mí?

Como identificar los hábitos  y comportamientos arquetípicos del padre que elijo activar y/o desactivar en mí  lo veremos la próxima semana en la segunda parte de este post.

Foto: Ian Noble en Unplash

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