Integrando hábitos con ayuda de 2 arquetipos: La Madre (1)

Duración de lectura aproximada: 3-4 minutos

Este es el tercer post de una serie en los que os proponemos 2 arquetipos qué bien integrados os pueden ayudar a la consecución de vuestros proyectos y propósitos. 

En el artículo anterior tratamos el arquetipo Padre y hoy expondremos el arquetipo Madre. 

Antes de nada volver aclarar que los arquetipos contienen una polaridad en si mismo y se pueden ver desde dos polos o puntos de vista opuestos: uno positivo o amoroso y otro negativo o no-amoroso.

Expondremos brevemente el polo negativo del arquetipo pero nos enfocaremos principalmente en el positivo como referente del que podemos tomar comportamientos e integrarlos en nosotros para nuestro beneficio.

El Arquetipo Madre

Todos nosotros hemos tenido madres o alguien que ha asumido su rol. Sin un cuidador hubiera sido imposible sobrevivir de pequeños. Y al igual que con el arquetipo Padre tendemos a poner el referente del arquetipo Madre afuera, especialmente en nuestras madres físicas o en quienes hayan asumido este rol. 

Cabe volver a repetir que esto es una carga enorme para nuestras madres, que son personas de carne y hueso con sus limitaciones y por ello difícilmente podrán representar el ideal de Madre amorosa en su plenitud.

Nuevamente recomendamos como saludable dejar de buscar fuera de nosotros mismos nuestros referentes de la Madre, sino más bien integrar el arquetipo en nosotros mismos al tiempo que bajamos las expectativas hacia nuestra madre física.

Esto no solo contribuirá a mejorar la relación con ella, sino que te ayudará a tener una vida más equilibrada y plena. 

Recordemos que una manera sana de usar los arquetipos es conocerlos, para así poner el referente dentro de nosotros mismos, es decir integrar en nosotros mismos el arquetipo Madre (amoroso), principalmente en los momentos que más lo necesitamos. 

En realidad, todos ya tenemos en nuestro interior las cualidades de la Madre pero a veces tenemos que proactivamente despertarlas y fomentarlas para así poder hacer uso de ellas de manera equilibrada y armónicas en el camino de nuestra auto-realización.

Para esto es importante conocer sus principales cualidades y de esta manera al igual que hicimos con el Padre Amoroso reconocer cuando tenemos la Madre (amorosa) bien integrada y cuando su integración es débil.

¿Cuáles son las cualidades arquetípicas de la Madre?

Comencemos primero con el arquetipo Madre en negativo para después pasar al polo positivo y seguir trabajando con él.

Desde el polo negativo o no-amoroso, el arquetipo Madre representa a la Madre que no se ama así misma, que no se cuida y no se nutre, que desatiende e ignora sus propias necesidades y por tanto esto mismo hace con los demás. La Madre no-amorosa se centra en el lado negativo de las cosas, suele ponerse en el papel de victima y asumir un rol castrador y/o autoritario.

“La autoridad mágica de lo femenino, la sabiduría y la altura espiritual que está más allá del entendimiento; lo bondadoso, protector, sustentador, dispensador de crecimiento, fertilidad y alimento; los sitios de la transformación mágica, del renacimiento; el impulso o instinto benéficos; lo secreto, lo oculto, lo sombrío, el abismo, el mundo de los muertos, lo que devora, seduce y envenena, lo que así provoca miedo y no permite evasión”.
El arquetipo de la madre”, C. G. Jung 

Por el contrario, desde el lado positivo y amoroso, cualidades representativas de la Madre son el cuidado y la nutrición. La Madre amorosa nos atiende, nos protege y nos nutre en todos los sentidos. La Madre nos proporciona todos los recursos emocionales y materiales que requerimos, por ejemplo afecto, cariño, autoestima o proyectos, ideas, etc. Es creativa, divergente y abundante, llena de vida y regeneración y nos hace sentir seguros, valorados y confiados. El aprender a depositar en ti mismo estas cualidades te llevará a escucharte tus necesidades propias y a satisfacerlas en todo momento, a cuidarte y atenderte, emocionalmente o en cualquier otra área de tu vida.

La Madre amorosa también nos apoya completamente, nos acoge con calidez y cercanía, y especialmente en los momentos difíciles nos consuela y reconforta. Ella es el arquetipo del amor incondicional: representa la comprensión y aceptación absoluta a nuestros procesos, la compasión, y el respeto. Tener la Madre amorosa bien integrada significa que siempre tendrás en tu poder el amarte, apoyarte y prestarte toda la atención que necesitas. Por el contrario, cuando buscas el afecto en los demás, y caes en dependencias afectivas es con frecuencia una señal de que debes trabajar la Madre en ti. 

¿Quieres saber otras cualidades del arquetipo madre y como estas pueden influir en la consecución de tus propósitos?  Te animamos a que nos leas en el próximo post de la semana que viene. 

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